Hematología y hemoterapia
La especialidad de hematología y hemoterapia tiene una buena posición en España, fundamentalmente porque hay gran cantidad de innovación e investigación en este ámbito. No solo debemos mantener y potenciar esta situación privilegiada, sino que también tenemos que luchar por que los pacientes tengan acceso a la innovación que se genera, así como acceso fácil a centros de referencia en sus autonomías donde puedan recibir terapias experimentales en ensayos clínicos. Globalmente, la hematología española goza de una buena salud y, en el momento actual, hay más de 3.000 asociados.
Tenemos que luchar por que los pacientes tengan acceso a la innovación.
SEHH
La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) también puede presumir de tener una salud de hierro, gracias a mis antecesores en el cargo, y muy especialmente al que me animó a presentarme al cargo de presidenta. Mi compañero en el Hospital Universitario de Salamanca, Ramón García Sanz, ha dejado una sociedad científica perfectamente saneada y articulada. A partir de aquí, a la nueva junta directiva le toca seguir luchando por conseguir que la formación de especialista en hematología tenga una duración de cinco años en vez de los actuales cuatro.
También vamos a intentar potenciar la formación continuada de los jóvenes hematólogos en España, pues es la cantera que nos reemplazará en el futuro. Hay que educarles más allá de la hematología teórica, intentando fomentar la investigación traslacional y traer a investigadores básicos como parte de la SEHH, en favor de una atención de más calidad para los pacientes. Y seguiremos peleando por un modelo de evaluación y aprobación de fármacos más eficaz y transparente.
Mieloma Múltiple
En mieloma múltiple, al que me dedico, tenemos como reto poder ofrecer la curacióna los pacientes. Antes no mencionábamos esta palabra porque considerábamos inalcanzable su contenido, pero ahora tenemos los ingredientes para poder hacerlo porque somos capaces de estratificar muy bien a los pacientes con mieloma, y nos tendremos que centrar en los que no presentan características de mal pronóstico. También tenemos herramientas muy sensibles para evaluar la respuesta a los tratamientos y gran cantidad de nuevas oportunidades terapéuticas. Con todo esto, en los próximos años seremos capaces de ofrecer la curación a un subgrupo de estos pacientes.
CAR T
Como en otros cánceres hematológicos, la terapia CAR-T en mieloma ha supuesto una revolución. Hoy tenemos dos CAR-T aprobados frente a este cáncer. En fases avanzadas, los resultados que han mostrado ambas opciones son realmente interesantes, algo que no esperábamos para una población de pacientes tan altamente pretratada. Hay ya ensayos clínicos con pacientes reclutados en líneas más precoces de la enfermedad e incluso en la primera línea. De aquí a unos años, estas terapias formarán parte del estándar de tratamiento de casi cualquier paciente con mieloma que cumpla con las características para poder recibirlas. Necesitamos, sin embargo, que lleguen a nuestros pacientes.
Por su parte, los anticuerpos monoclonales biespecíficos no serán una competencia para las terapias CAR-T, sino que complementarán su actividad. Habrá pacientes que no sean candidatos a las células CAR-T por diferentes motivos. Para eso vamos a tener los anticuerpos monoclonales biespecíficos.
Serán un complemento excelente para que finalmente utilicemos los linfocitos T de los pacientes para redireccionarlos hacia el nicho tumoral, y que se activen, proliferen y destruyan el tumor. Me atrevo a decir incluso que los anticuerpos biespecíficos pueden complementar la eficacia de los linfocitos CAR-T a través de estrategias de consolidación.
Fuente
Opinión-‘Diana’, la revista de las Terapias Avanzadas
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