JUAN JOSÉ LAHUERTA PALACIOS Hematólogo Navarro impulsor del grupo Español de Mieloma.
Juan José Lahuerta, de Corella, es referente internacional en el tratamiento del mieloma. Tiene 1.600 trasplantes de médula ósea a sus espaldas y su mayor satisfacción es ayudar al paciente
Artículo realizado por M. José Echeverría para el Diario de Navarra.
Vivió́ la medicina desde su primer aliento.
Acompañó́ a su padre, que fue médico de Corella treinta años, y no pudo evitar que la vocación se le metiese en las venas. “No se me ocurre nada mejor que hacer en la vida”, afirma contundente. Juan José́ Lahuerta Palacios, natural de Corella, bebió́ de la medicina rural pero acabó dedicándose a la Hematología en la capital, en el Hospital Universitario 12 de Octubre.
Es referente de esta especialidad tras ser uno de los impulsores hace 20 años del grupo Español de Mieloma (GEM), junto con Jesús San Miguel, de la UN; y Joan Bladé, del Clinic de Barcelona, un grupo reconocido internacionalmente por sus investigaciones en este cáncer hematológico. Ahora vive inmerso en un estudio que, según afirma, podría ser clave en la remisión de esta enfermedad y que posiblemente verá la luz en tres años. Lahuerta fue el encargado de impartir la lección magistral en el congreso nacional de la Sociedad Española de hematología, que se celebró recientemente en Pamplona.
¿Cuándo descubrió́ qué quería ser médico?
A los quince años. Mi padre, Juan José́, fue médico titular de Corella 30 años. Éramos seis hermanos y solo yo soy médico. Lo de mi padre no era una vida, era una vocación y a la vez una esclavitud. No tuvo ni un solo día libre. Vivía de guardia. Esos eran los médicos de antes. Eran dos médicos, él y Aurelio Benito, y un practicante, Jesús de Boadilla, con sus propios recursos: rayos X, laboratorio, microscopio… para trabajar.

¿Aun así quería ser médico?
Sí. Cuando era pequeño había dos sonidos que no me quitaban el sueño: las campanas del rosario de las 5.30 y los golpes del llamador de hierro de la puerta, a cualquier hora. Él quería ser médico, se sentía médico y era feliz. Pero eso no justifica que usted quisiera ser médico.
Ellos se enfrentaron a la difteria, tuberculosis, tifus, fiebre de Malta, paludismo, polio, a fracturas, partos, cirugías…Yo le acompañaba. El segundo día que fui con él llegamos a una casa y una niña de 11 años se ahogaba por la difteria. Mi padre sacó el boligrafo de la chaqueta con calma, se lo clavó en la garganta y le salvó la vida. Me impresionó muchísimo.
Podía haber echado a correr
Me pareció que era algo por lo que merecía la pena vivir. Creo que mi padre tenía integridad y, además, era una persona muy querida. Me gustaba todo eso. He vivido una especialidad como la Hematolo gía muy intensamente en su vertiente clínica. Es durísima.
¿Por qué?
Cuando empecé la mayoría de los enfermos se morían. Tuve un excelente maestro, Antonio López Borrasca, que era el hombre más apasionado por la ciencia que he visto. Me gustó y he vivido todo con mucha pasión.
Ahora la medicina rural está con tra las cuerdas: faltan medios, médicos, etc. ¿Qué le parece?
He tenido que ser el médico de mi madre agonizante porque el centro de salud que me tocaba era inoperante. No es porque los médicos sean malos es por el modelo. Si un centro de salud con médicos, enfermeras, administrativos, etc., no es capaz de solucionar un simple esguince sin pasar por el hospital para hacer una placa es que es necesario darle una vuelta. Es inoperante. Hay que volver a pensar el sistema. Ya se ha hecho en Francia, en Holanda…
“Si un centro de salud con médicos, enfermeras, administrativos… no puede solucionar un simple esguince es que hay que darle la vuelta al sistema”
Juan José Lahuerta Palacios
¿Se valora ahora menos al médico que en sus años de
juventud?
Depende de quién. Los enfermos valoran a los médicos igual que antes. Un médico que da soporte y seguridad a un paciente es algo insustituible. Si un paciente encuentra un médico así, lo considera.
Y esa es una de las mayores recompensas que tiene ser médico, a pesar de que los sueldos en España son muy bajos respecto al esfuerzo que exige. Pero no se puede ser médico por el dinero. Ahora hay gente admirable y llegan jóvenes con gran generosidad y entrega.
Ahora hay gente admirable y llegan jóvenes con gran generosidad y entrega.
Juan José Lahuerta Palacios
¿Cuántos han pasado por su consulta?
Miles. Ahora soy consultor del hospital y trabajo más que antes porque quiero. Tengo cabeza y nunca he sido más listo que ahora. He hecho más de 1.600 trasplantes de médula ósea. El conocimiento biológico es casi patrimonio de la Hematología; la riqueza instrumental para el análisis biológico de las enfermedades no la tienen otros. Tenemos un potencial de análisis clínico y biológico diferente al resto de las especialidades.
Impulsó con otros especialistas el Grupo Español de Mieloma (GEM)
¿Con qué objeto?
El mieloma es la segunda enfermedad hematológica más frecuente. Era odiada porque es terrible. Hasta los 90, la época de la quimioterapia, se curaban leucemias, etc. menos el mieloma. Con la aparición de los trasplantes de médula ontólogos (con células propias) se dio un empujón a la enfermedad.
Creamos un registro español de trasplante de mieloma y comenzó́ a darse forma a la investigación. A finales de los 90 decidimos trabajar juntos, hasta hoy. Es uno de los tres mejores grupos cooperativos del mundo.
¿Qué se puede decir a un paciente de mieloma?
Sigue siendo una enfermedad dura. Pero cuando empezamos a trabajar la media de supervivencia libre de progresión era de 20-25 meses. En el último ensayo clínico GEM 12, tras 76 meses de seguimiento la mediana de supervivencia aun no se ha alcanzado. Es decir, el 85% de los enfermos siguen viven ocho años después.
El mieloma es la segunda enfermedad hematológica más frecuente. Era odiada porque es terrible. Hasta los 90, la época de la quimioterapia, se curaban leucemias, etc. menos el mieloma. Con la aparición de los trasplantes de médula antólogos (con células propias) se dio un empujón a la enfermedad. Creamos un registro español de trasplante de mieloma y comenzó́ a darse forma a la investigación. A finales de los 90 decidimos trabajar juntos, hasta hoy.
Es uno de los tres mejores grupos cooperativos del mundo.
¿Qué se puede decir a un paciente de mieloma?
Sigue siendo una enfermedad dura. Pero cuando empezamos a trabajar la media de supervivencia libre de progresión era de 20-25 meses. En el último ensayo clínico GEM 12, tras 76 meses de seguimiento la mediana de supervivencia aun no se ha alcanzado. Es decir, el 85% de los enfermos siguen viven ocho años después.
Ha cambiado el pronóstico. Absolutamente. De manera radical. La única razón por la que sigo trabajando es porque quiero morirme con el mieloma curado.
“La única razón por la que sigo trabajando es porque quiero morirme con el mieloma curado”
Juan José Lahuerta Palacios
¿Lo va a conseguir?
Lo vamos a conseguir. En febrero vamos a iniciar un ensayo, el GEM 22, con 486 pacientes, algunos de Navarra. En parte nos financia la AECC. Vamos a experimentar nuevas estrategias de tratamiento. Va a ser clave. Es muy novedoso por que hemos conseguido adelantar los resultados y podremos darlos en tres años. Estamos muy cerca de la curación. Es apasionante.
Nombre Juan José Lahuerta Palacios.
Lugar nacimiento. Corella, 6-3-1950. Casado y padre de dos hijos. Su padre fue médico de Corella.
Trayectoria. Estudió Medicina en la Universidad de Navarra y se especializó́ en Hematología en el Hospital 12 de octubre de Madrid, donde ha desempeñado toda su carrera profesional.
Tambíen puedes ver la entrevista que le realizamos al Dr. Lahuerta en 2020.

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